Observa
Compara este mes con los anteriores: qué categoría ha subido, cuál ha bajado y desde cuándo. Reconoce los gastos que se repiten mes a mes, aunque el importe baile, y te propone marcarlos como fijos.
SelfynSelfyn lee tu mes entero —qué se repite, qué se ha torcido, qué se puede recortar sin que duela— y te lo cuenta con tus cifras. Que esas cifras estén bien no lo deja al azar: las calcula aparte, con reglas exactas.
Compara este mes con los anteriores: qué categoría ha subido, cuál ha bajado y desde cuándo. Reconoce los gastos que se repiten mes a mes, aunque el importe baile, y te propone marcarlos como fijos.
Traduce el ritmo del mes a algo que se puede usar: si vas adelantado, justo o pasado, qué significa eso para tu objetivo y hacia dónde va el mes si sigues así.
Hacia final de mes propone hasta dos recortes concretos para el siguiente, atados a tu objetivo. Y por el camino, acciones de un toque: crear un tope, confirmar un fijo. Solo si es algo que puedes cumplir.
Selfyn no entrena ningún modelo contigo: lo que crece es tu historial. Con un mes apenas puede decirte si vas justo; con seis reconoce tus patrones, sabe qué es normal en tu septiembre y distingue un capricho suelto de una costumbre.
Por eso al principio pregunta poco y afirma menos. Prefiere no decir nada a decir algo que todavía no puede saber.
Interpretar es una cosa; hacer las cuentas, otra. En una app de dinero conviene que no se mezclen.
Todo número que ves —presupuesto del día, desvío, proyección, salud financiera, logros— lo calcula Selfyn con fórmulas exactas, en tu móvil y sin depender de internet. El modelo de lenguaje recibe esas cifras ya hechas: no las recalcula ni las redondea a su gusto. Si una frase trae un número que no estaba en los datos, se descarta y se pide otra; si vuelve a fallar, entra un texto ya escrito. La pantalla nunca se queda en blanco y la cifra nunca miente.
El día que te quedan 19 € para gastar, ese 19 sale de una fórmula con tus ingresos, tus fijos, tu objetivo y los días que faltan. Lo que aporta la IA es la lectura: «el mes va ajustado, hoy hay que ser prudente». Si el cálculo dice 19, la frase no puede decir 20.
Escrito en negativo a propósito: en una app de dinero, lo que no pasa importa tanto como lo que pasa.
El modelo de lenguaje no corre en tu móvil: la app manda los números ya calculados a nuestro servidor, allí se redacta la lectura y vuelve el texto. Las claves de la IA viven solo en ese servidor, nunca dentro de la app ni en tu teléfono.
Los cálculos, en cambio, son tuyos y locales. Por eso el número de hoy aparece aunque estés sin cobertura, y lo que puede faltar en ese caso es la lectura, no la cifra.
¿Dudas más concretas sobre datos y privacidad? Están en la FAQ.
Con dos semanas de movimientos ya se nota la diferencia entre un consejo genérico y uno con tus números.